La ciencia tras el diseño de espacios de aprendizaje

      

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Varios estudios científicos demuestran que el diseño de los espacios de aprendizaje influye sobre la estimulación, la memoria, la cognición y otros factores del rendimiento académico.

Gustavo Taretto, productor y guionista argentino, dijo alguna vez: “Estoy convencido de que las separaciones y los divorcios, la violencia familiar, el exceso de canales de cable, la incomunicación, la falta de deseo, la abulia, la depresión, los suicidios, las neurosis, los ataques de pánico, la obesidad, las contracturas, la inseguridad, el estrés y el sedentarismo son responsabilidad de los arquitectos y empresarios de la construcción”.

Puede que esta afirmación sea una exageración, pero está relacionada con lo dicho por grandes arquitectos de que los espacios arquitectónicos acaban por moldearnos. A lo que dice Taretto cabría agregar que ciertos problemas relacionados con el aprendizaje, la educación y la escolaridad podrían solucionarse con la arquitectura y el diseño.

Un estudio realizado por la Universidad de Salford (Reino Unido) reveló que cerca del 25% del desempeño escolar depende del diseño del salón de clases. A continuación se presentarán diversas investigaciones que demuestran cómo el diseño arquitectónico influye sobre los estudiantes.

Un vistazo a lo natural

El Centro de Investigación de Epidemiología Ambiental (CREAL), en Barcelona, España, realizaba una investigación sobre la oxigenación en centros urbanos cuando se topó con un dato inesperado.

Tras un vistazo en Google Maps y un estudio de las áreas verdes que rodeaban a las escuelas de Barcelona, se decidió hacer pruebas a 4.562 niños. Tras un año de estudio y cuatro pruebas computarizadas de medición de habilidades cognitivas, se encontró una relación positiva entre el desarrollo cognitivo y la magnitud de los espacios verdes que rodeaban a un aula.

En los salones con vista hacia espacios verdes el desarrollo cognitivo de los estudiantes mejoró entre 20% y 65%. Así mismo, las escuelas con más áreas verdes reportaron una mejora de la memoria de entre 15 y 20%.

Mark Nieuwenhuijsen, uno de los científicos al frente de la investigación, dijo que no estaba clara la causa de estas diferencias. Se cree que pueden deberse a factores evolutivos (el humano tiene apenas miles de años viviendo en ciudades en comparación con cientos de miles en ambientes naturales), psicológicos o de bienestar (conexión con la naturaleza) o incluso fisiológicos (más plantas significan mejor calidad del aire, lo que repercute en la oxigenación cerebral).

En lo que respecta a arquitectura y diseño, este hallazgo podría tomarse como una razón para instalar en las aulas ventanas o puertas con vista o acceso a espacios verdes.

Naturalidad, individualización y estimulación

El estudio de la Universidad de Salford arrojó que 25% del rendimiento escolar podría deberse al diseño del espacio de aprendizaje. El dato es revelador: dar un vistazo a los indicadores empleados (naturalidad, individualización y estimulación) ofrece datos orientados a mejorar las aulas.

“Naturalidad” incluía iluminación, sonido, temperatura, calidad del aire y conexión con la naturaleza; “individualización”, sentido de pertenencia, flexibilidad e integración, mientras que “estimulación” comprendía formas y texturas, y colores.

El estudio de la Universidad de Salford tomó en cuenta las calificaciones de 3.766 alumnos de primaria y comparó diversos aspectos de los salones de clases: calidad de la iluminación eléctrica, cobertura de la zonas de sombra, reflectancia del piso, ruido dentro y fuera del salón, control de temperatura, tamaño del aula y proporción de las ventanas, acceso a la naturaleza, mobiliario cómodo, espacio para guardar cosas personales, diversidad de zonas de aprendizaje, acceso a pizarrones, cercanía a los corredores principales, diversidad visual en el techo, diversidad visual en paredes y mobiliario, y colores en paredes, techo y suelo.

La iluminación fue el factor más determinante: el rendimiento escolar dependía en un 21% de ella. Los colores y el sentido de pertenencia fueron los factores con menor incidencia: 11%. Otras variables fueron temperatura (12%), calidad del aire (16%), formas y texturas (12%) e integración (17%).

Lo que dicen los alumnos

Una encuesta entre estudiantes llevada a cabo por las universidades Elon y Emory mostró sus necesidades en cuanto al diseño de las aulas. El estudio se expuso en la edición 2017 del festival de educación Educause, una iniciativa en la que los maestros de Estados Unidos comparten sus experiencias al tratar de modificar la educación tradicional y los espacios de aprendizaje.

El 40% de los estudiantes afirmó que necesitan lugares en el aula en donde no puedan ser molestados. El 44% dijo rendir mejor cuando las sillas son más cómodas, mientras que 30% dijo preferir las mesas grupales en las que exista espacio para el trabajo individual. El 45% se mostró de acuerdo con adecuar el aula para el uso de computadoras, porque van al laboratorio de computación más de tres veces a la semana.

El diseño arquitectónico de los centros educativos influye sobre la enseñanza y el desarrollo cognitivo de los alumnos. La adopción de nuevos paradigmas educativos demanda también aulas en las que los estudiantes se sientan cómodos y conectados con el ambiente, sus compañeros y con los temas que estudian. Los arquitectos tienen la palabra.

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