10 museos que todo arquitecto o diseñador debería visitar

      

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Más allá del arte que exhiben, algunos museos son una verdeara obra de arte en sí mismos. Esta es una lista de 10 museos que todo arquitecto o diseñador debería visitar.

Cuando de visitar museos se trata, pocos públicos son tan exigentes como los arquitectos y los diseñadores. Porque, además de disfrutar el arte que exhiben, contemplan los museos como obras arquitectónicas: su forma y estructura, la distribución del espacio, las entradas de luz y la acústica, entre otros elementos.

Con esto en mente, presentamos una lista de los diez museos que todo arquitecto o diseñador debería conocer. Un viaje alrededor del mundo para apreciar impresionantes piezas arquitectónicas.

1. Museo de Arte de Milwaukee, Estados Unidos

Arquitectos:
Eero Saarinen, Finlandia (Country War Memorial, 1957)
David Kahler, Estados Unidos (Edificio Kahler, 1975)
Santiago Calatrava, España (Quadracci Pavilion, 2001)
James Shields, Estados Unidos (ampliación de los jardines 2015)

Superficie: 31.680 m²

A medida que la actividad cultural se expandió junto con la ciudad de Milkwaukee, surgió la necesidad de ampliar el Country War Memorial, fundado en 1957. Así se construyeron el Edificio Kahler (una ampliación del primer edificio) y, más tarde, el Quadracci Pavilion, un edificio aparte y muy diferente a los dos primeros

El Country War Memorial está levantado sobre columnas de concreto en uno de sus lados y en el frente, lo que elimina los muros y permite una fachada libre con espacio abierto. El Edificio Kahler es de estilo similar, que acerca el museo aún más a la costa del Lago Michigan. Ambas son imponentes obras de hormigón de estilo brutalista con plazas, azoteas y patios para organizar exhibiciones al aire libre.

Santiago Calatrava diseñó el Quadracci Pavilion, una edificación independiente, alargada, de acero blanco y formas orgánicas, que se diferencia del complejo Saarinen-Kahler en geometría y materiales. Cuenta con un puente independiente al de la estructura anterior, aunque las edificaciones están conectadas. Se encuentra cubierta por dos grandes brise soleil móviles que disipan el calor y permiten que entre la luz. En su interior, este pabellón brinda la sensación de estar en una nave marítima gracias a su vista hacia el lago y al azul de los inmensos ventanales.

2. Louvre Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos

Arquitecto: Jean Nouvel, Francia

Superficie: 24.000 m²

El despertar económico de los Emiratos Árabes Unidos lo ha abierto al mundo. Tanto que el Museo del Louvre de París llegó a un acuerdo con el gobierno del emirato de Abu Dabi para prestar su nombre a una nueva joya de la arquitectura: el Museo Louvre Abu Dabi, que abrió sus puertas en 2017.

Este museo se encuentra en la isla Saadiyat y forma parte de un complejo artístico que completan otros tres museos. Fue construido como un islote a las orillas de la isla, con estructuras cuadriculadas que se proyectan al exterior y se hunden en tranquilas y verdosas aguas; así, brindan la sensación de que el museo flota.

Una cúpula con revestimientos huecos y superpuestos permite una peculiar entrada de luz. El arquitecto francés Jean Nouvel define este fenómeno visual como “una lluvia de mil estrellas… luz que pasa entre las hojas de las palmeras en medio del desierto”. Esto es lo que ocurre durante el día; durante la noche, el interior del museo se ilumina artificialmente y la cúpula permite la salida de miles de rayos de luz. En el interior se combinan los espacios abiertos con diferentes niveles de altura y con pasillos estrechos que fomentan la cercanía entre los visitantes. Posee también piscinas internas y salones con vista al mar.

3. Fondation Louis Vuitton, Francia

Arquitecto: Frank Gehry, Canadá

Superficie: 11.779 m²

La moda y la arquitectura se unieron para crear un museo único. Cuando LVMH, el conglomerado multinacional dueño de la marca Louis Vuitton, quiso crear una pieza arquitectónica única en su estilo, contrató al gran arquitecto Frank Gehry. La obra, culminada en 2014, está concebida para la creación y la exposición de diversas formas de arte. Alberga once galerías y un auditorio multipropósito comúnmente utilizado para la enseñanza.

Se encuentra justo en medio del Bosque de Boulogne, un jardín verde en el Distrito 16 de París. Las áreas verdes están incorporadas al museo, que luce imponente con su estructura de hormigón de 46 metros de altura sobre la que se proyectan paneles curvos cubiertos de cristal brillante, semejantes a las velas infladas de un barco; al menos así las describe el propio Gehry. La manera en la que esta obra resalta en un entorno completamente natural es una lección de diseño.

En su interior el museo exhibe diferentes materiales; los tubos de acero que sostienen las velas pueden ser vistos desde el interior y muchas secciones están elegantemente recubiertas en madera con acabados de primera. También se puede observar el cristal por el cual pasa la luz y cómo se refleja en los más de 19.000 paneles rectangulares de hormigón que recubren el núcleo del edificio. Dentro es posible encontrar exhibiciones dedicadas al color, la luz, las sombras, los materiales y diversos géneros artísticos como la pintura y la escultura. Un museo para diseñadores en toda la extensión de la frase.

4. Museo del Diseño Holon, Israel

Arquitectos:
Ron Arad, Israel
Bruno Asa, Reino Unido

Superficie: 4.100 m²                                        

Cuando el arquitecto y diseñador industrial Ron Arad se dio cuenta de que había muchos museos dedicados a las artes tradicionales y pocos al diseño contemporáneo, decidió poner manos a la obra.

El primer reto fue crear un museo que sirviera por igual a diseñadores y a profesionales del diseño, a estudiantes y también al público en general. La idea de cubrir las expectativas de públicos tan variados puede apreciarse desde su propia entrada: un edificio rectangular convencional rodeado por cinco enormes sinuosas bandas de metal, en marrón, naranja y rojo.

Las salas se ubican como cuartos estilo caja, divididos en dos niveles escalonados que miran hacia el interior del edificio, de manera que los visitantes ven cómo las bandas de acero del exterior se incorporan al diseño cuadriculado del lugar y ayudan a marcar el recorrido. La manera en la que el diseño ayuda a contar una historia y sirve de guía de recorrido a los visitantes es un verdadero ejemplo de cómo el diseño puede apoyar la funcionalidad. Aunque de apariencia menos imponente que los museos descritos hasta aquí, esta obra culminada en 2010 es uno de los pocos museos pensados para diseñadores.

5. Biomuseo, Panamá

Arquitecto: Frank Ghery, Canadá

Superficie: 13.411 m²

El Biomuseo de Ciudad de Panamá muestra un cambio de estilo en Frank Ghery. Aunque Ghery se mantuvo fiel a los exteriores metálicos, en este caso no es el brillo lo que destaca, sino los colores (rojo, verde, azul, amarillo), tonos que reflejan la biodiversidad de Panamá.

Las formas del techo están superpuestas de manera que evitan el calor dentro de las instalaciones, y las entradas de luz y de aire son completamente naturales. En el interior los colores están presentes en el atrio (la sala que recibe a los visitantes) y en las salas de exhibición, mientras que el techo es del color del acero, lo que permite a los visitantes concentrarse en las exhibiciones.

El museo solo abarca el 10% del terreno disponible, pues el otro 90% son los jardines que le rodean, en donde se exhiben diversas especies de flora y algunos tipos de fauna. El nombre del Biomuseo revela su finalidad: ser un bastión para la conciencia ambiental y el cuidado de las especies de la región.

6. Fondazione Prada, Italia

Arquitecto: Rem Koolhaas, Holanda 

Superficie: 18.900 m²

Algunas ideas valen su peso en oro. Esto es especialmente cierto en el caso del edificio Fondazione Prada, en Milán, compuesto por siete edificaciones, tres de ellas de nueva data y cuatro reconstruidas a partir de lo que fuera un pequeño complejo industrial. Uno de los edificios está recubierto de oro de 24 quilates. ¿Ostentoso? Quizás, pero Rem Koolhaas, su arquitecto, ha declarado que el oro le da más vistosidad al edificio y es más económico que otros materiales, como el mármol.

Los tres nuevos edificios son un cine, un pabellón de exposiciones temporales y una sede administrativa. Las cuatro edificaciones restauradas son sedes de exhibiciones permanentes. En el diseño se encuentran de frente diversos tamaños, ángulos, acabados y fachadas, lo que diferencia las estructuras entre sí, pero también las hace ver como un todo extravagante gracias al contraste de las fachadas entre la Fundazione y las edificaciones que la rodean. Por fuera, los siete edificios parecen superpuestos unos a los otros, pero por dentro se conectan armoniosamente. Para muchos, el edificio de la Fundación es un vistazo a la mente de Miuccia Prada y la manera como conecta formas y texturas para crear un estilo de moda único.

7. SFMOMA, Estados Unidos

Arquitectos:
Mario Botta, Suiza (Mario Botta Building, 1995)
Snøhetta, Noruega (Snøhetta expansión, 2016)

Superficie: 16.000 m²

El San Francisco Museum of Modern Arts es una de las edificaciones expositivas más famosas de todos los tiempos. Cuenta con dos grades edificios. El original fue diseñado con un estilo postmoderno en el que abunda el color rojo arcilla: una edificación poco convencional con diversos niveles y una especie de circunferencia que se levanta desde adentro.

Como consecuencia del crecimiento de su colección y del público amante del arte, el museo decidió expandirse hasta tres veces más en espacios de galerías y más de seis veces en espacios comunes.

La fachada de la expansión Snøhetta está compuesta por 700 paneles que sobresalen en diferentes ángulos y niveles, por lo que el juego de sombras y luces en el edificio cambia a cada minuto de luz solar. En su interior esta obra arquitectónica cuenta con amplias escaleras que la recorren suavemente y que permiten que desde la entrada se tenga una excelente visual del arte que se exhibe en cada piso del museo.

Aunque por fuera ambas edificaciones tienen diferencias marcadas, existen similitudes gracias al reconocimiento que el estudio noruego hizo del trabajo de Mario Botta. La escalinata cercana a los tres pilares que sostienen la figura de circunferencia en el edificio original es el detalle que mejor lo enmarca. El diseño de museos cambió gracias al SFMOMA y su reciente expansión, que muestra que dos bloques pueden conectarse armoniosamente en su interior, aunque por fuera tengan distintos estilos.

8. Musée des Confluences, Francia

Arquitecto: Coop Himmelb(l)au, Austria

Superficie: 46.476 m²

Su nombre se debe a que se encuentra justo donde confluyen dos famosos ríos de Lyon: el Ródano y el Saona. El terreno donde se encuentra es una península artificial, y sus irregularidades fueron el primer impedimento para construirlo. Ante esto, el equipo de arquitectos concibió una figura soportada por columnas de diferentes tamaño y grosor que creó varios niveles en el interior del edificio.

Parte del museo está concebido en acero y parece un puente apoyado en una gran estructura de hormigón; así es posible que diversas salas de exposición se encuentren casi flotando en el aire. La mayoría de las salas son muy amplias, perfectas para albergar grandes grupos de visitantes.

Hay diversos y espaciosos lugares públicos dentro del museo, lo que enfatiza su carácter social. Uno de ellos se encuentra justo bajo un cono de cristal sostenido por acero. El cono tiene una impresionante visual, pero su misión es crear un vacío que aligera la estructura del museo, una solución de seguridad que se transforma en una obra de arte. Este mismo cono de cristal parece estar incrustado en el resto de la figura, la cual es de un exterior metálico. De toda la estructura, esta es la única parte iluminada desde el exterior, por lo que la luz se refleja en el cristal y se magnifica la luminosidad durante la noche.

9. Museo Jumex, México

Arquitecto: David Chipperfield

Superficie: 46.476 m²

El Museo Jumex destaca sin desentonar e, incluso, mejora la zona de Ciudad de México donde se encuentra. El exterior es de mármol, un material que da fuerza a la edificación y recuerda las antiguas esculturas indígenas de México.

El museo está sostenido por catorce pilares que ubican la entrada del edifico en el plano urbano y brindan la perfecta entrada de luz a una muy versátil primera planta, dividida en secciones que pueden ser expandidas o delimitadas según lo exija la colección que se exhibe.

Dentro hay diferentes zonas en donde los visitantes pueden contemplar la ciudad o sentarse a leer un libro; estas salas no desentonan con el recorrido del lugar y las diversas exposiciones. Así mismo, las ventanas de cada nivel se extienden del piso al techo y están colocadas de manera que permiten la entrada de luz. El museo fue inaugurado en 2013 y alberga una colección de arte que, entre otras, tiene piezas de Andy Warhol.

10. Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana, Estados Unidos

Arquitecto: Freelon Adjaye Bond Team / SmithGroup

Superficie: 39.000 m²

La ciudad de Washington alberga muchas edificaciones históricas, pero pocas han sido tan relevantes culturalmente hablando como el Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana. Este museo pertenece al grupo Smithsonian, por lo que está lleno de colecciones históricas importantes. Su ubicación, muy cerca del Museo Nacional de Historia Americana y del monumento a George Washington, expone la relevancia que la cultura afroamericana ha tenido en la historia de los Estados Unidos. El público lo disfruta desde 2016.

Aunque es una estructura imponente, las tonalidades del exterior del edificio encajan con armonía en las áreas verdes del monumento a Washington. La tonalidad se deben al bronce, una referencia a la artesanía africana y afroamericana. En la fachada se aprecian diversos patrones, que pueden abrirse o cerrarse para lograr más luz solar.

El edificio recoge el agua de lluvia en su techo y la utiliza para crear el microclima del interior. También cuenta con un entrepiso que hace las veces de patio. En el interior todo es abierto, sin columnas y con abundante luz natural, lo que hace de este un museo muy fácil e intuitivo de recorrer. Hay galerías culturales, históricas y comunitarias. El diseño de las grandes salas es limpio, con poca iluminación artificial y muchos objetos de fabricación local, por lo que el museo también contribuye económicamente con la comunidad. Este es un museo para arquitectos y diseñadores con debilidad por las piezas históricas.

Clásicos, orgánicos, en el agua, en tierra firme, de diversos ambientes y con fines públicos o privados: es posible idear museos tan artísticos como las obras que exponen, espacios a la vez para el aprendizaje, la historia y la reflexión.

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