Germán Samper: Explorando la historia a través de sus obras arquitectónicas

      

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Seguramente has pasado por alguno de los grandes rascacielos de Colombia, como la Torre Avianca en Bogotá y el Edificio Coltejer en Medellín. O por alguna de las obras arquitectónicas diseñadas para un contexto urbano complejo y ambicioso, muy moderno para el momento de su construcción. Es el caso del Centro de Convenciones de Cartagena, la Biblioteca Luis Ángel Arango y el Museo del Oro, entre otras. Todas esas obras tienen algo en común: llevan la firma del arquitecto bogotano Germán Samper Gnecco. Pasar por el Parque Santander y sus alrededores significa toparse con varias de sus obras más importantes, en un historial que abarca sesenta años de trabajo con el diseño arquitectónico, el urbanismo y la vivienda popular.

A Colombia trajo la arquitectura moderna y de vanguardia que se producía en otras partes de América Latina y las adaptó al contexto de sus principales ciudades: Bogotá, Medellín y Cartagena. Una de las novedades que trajo consigo fue construir completamente en concreto a la vista, mediante diferentes tecnologías y acabados. El edificio Sena fue pionero en ese sentido.

Samper nació el 18 de abril de 1924 y egresó como arquitecto de la Universidad Nacional de Colombia en 1948. Poco después conoció al afamado arquitecto franco-suizo Le Corbusier, uno de los principales exponentes de la arquitectura moderna del siglo XX y la influencia más importante del arquitecto colombiano a la hora de concebir ciertas obras.

Conoció a Corbusier cuando se desarrollaba el Plan Piloto de Bogotá. Estudió francés e inmediatamente consiguió una beca de cinco años de su taller en París, de 1949 a 1953.  Bajo su guía colaboró en diferentes proyectos, como el Edificio de la Corte de Justicia, el plano urbanístico de Chandigarh (India) y, por supuesto, en el Plan Piloto que se desarrollaba para su ciudad natal.  A su regreso a Colombia, en 1954, trabajó en el Banco Central Hipotecario, organismo para el que desarrolló varios proyectos de vivienda en ciudades como Bucaramanga y Cúcuta. En 1958 se convirtió en socio y director del departamento de Diseño de la firma Esguerra Sáenz Urdaneta Suárez, que luego pasó a llamarse Esguerra Sáenz y Samper, y es entonces cuando comienza su tan fructífera obra.

Estuvo vinculado a esa firma durante cuarenta años, tiempo en el que dirigió la construcción de varios proyectos entre los que destacan:

German samper

1. Biblioteca Luis Ángel Arango (1957).

Es una obra de suma importancia porque conserva la colección bibliográfica más grande del país. La firma de Samper se encargó de honrarla de la mejor forma: cuenta con volúmenes cerrados enchapados en mármol y una amplia sala de lectura cubierta por una bóveda de concreto con vigas que se entrecruzan en dos sentidos y crean una retícula.

A su vez, destaca una sala de conciertos que tiene una acústica y arquitectura muy particular debido a una cámara de planta ovoide con doble curvatura. En 2010 fue declarada bien de interés cultural por el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural de Colombia.

Biblioteca Luis Ángel Arango (1957)

2. Museo del Oro (1963).

Museo del Oro (1963)

Ubicado en el costado oriental del Parque Santander, en el centro histórico de Bogotá, llama la atención por su fachada, construida con enchape en mármol mate —propia de la arquitectura moderna— que forma una blanca caja flotante sobre un primer piso de vidrio.

Su exterior encaja perfectamente con las dinámicas del parque, mientras que su interior es una sólida bóveda de seguridad, de concreto armado y con las condiciones adecuadas para conservar las más de 10.000 piezas precolombinas. Por el Museo del Oro, Samper fue galardonado con el Premio Nacional de Arquitectura en 1970.

Ubicado en el costado oriental del Parque Santander, en el centro histórico de Bogotá, llama la atención por su fachada, construida con enchape en mármol mate —propia de la arquitectura moderna— que forma una blanca caja flotante sobre un primer piso de vidrio.

Su exterior encaja perfectamente con las dinámicas del parque, mientras que su interior es una sólida bóveda de seguridad, de concreto armado y con las condiciones adecuadas para conservar las más de 10.000 piezas precolombinas. Por el Museo del Oro, Samper fue galardonado con el Premio Nacional de Arquitectura en 1970.

3. Edificio Avianca (1968).

Es el primer rascacielos construido en Colombia y llegó para cambiar el perfil de la ciudad, no solo por su altura (de más de 150 metros, primero en hacerlo) sino por el uso de una plataforma que permite que la torre de oficinas llegara al suelo. Está ubicado en el Parque Santander, tiene 37 pisos y capacidad de albergar a unas 3.000 personas.

En este edificio se aplicó por primera vez la norma norteamericana de índices de construcción, lo que facilitó el diseño de una torre aislada, limpia y geométrica, sin empalmes con edificios vecinos. Su estructura es de concreto y la fachada es de vidrio, aluminio y lámina porcelanizada. Hay innovaciones constructivas, como el núcleo de circulación vertical diseñado a la inversa de lo usual y el uso de pozos circulares para garantizar la estabilidad del suelo, por ejemplo.  

4. Edificio Coltejer (1972).

Otro rascacielos, construido en Medellín, construido sobre el antiguo Teatro Junín y el Hotel Europa y que fue, hasta 1977, el edificio más alto del país. Ese año fue superado por el Centro de Comercio Internacional.

No solo llamó la atención en Colombia sino en Latinoamérica, pues también fue el edificio más alto de la región hasta que fuera superado por el World Trade Center México (1972) y las torres de Parque Central (Caracas, Venezuela) construidas entre 1970 y 1979.

En cuanto a su construcción, es símbolo de la capacidad empresarial de Medellín. Se encuentra en medio de una vía peatonal y una arteria vehicular, por lo que la torre encontró una forma de imponerse ante el intenso tráfico peatonal y vehicular.

5. Centro de Convenciones de Cartagena (1982).

Fue construido en el corazón de la ciudad colonial, frente al mar y al recinto urbano. Fue un proyecto ambicioso porque exigía crear un espacio interno climatizado, apto para recibir reuniones de alto nivel.

Se levantó en un terreno con forma de L. El auditorio tiene capacidad para recibir a 1.500 personas, la construcción emula la arquitectura colonial y está revestida de un enchape en piedra coralina, que sirve para separar y diferenciar esta obra de las antiguas edificaciones de Cartagena.

Sin duda, la obra de Samper lo sitúa como uno de los mejores arquitectos colombianos, así como uno de los principales alumnos del maestro Le Corbusier. De él aprendió los principios de la arquitectura moderna que luego supo poner en práctica en su país natal, al transformar el paisaje urbano y lograr muchos de los sueños que el franco-suizo concibió en sus tiempos en el Plan Piloto de Bogotá.

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